Bitácora de un confinamiento: relato de una victoria

Día 1. El Gobierno decreta el Estado de alarma. Confinados, ante un enemigo virulento que se propaga indiscriminadamente. No sabemos por qué, ni hasta cuándo. El sol se pone y, quizás, tardaremos en volver a verle salir. Pero… ¡resistiremos!

Día 3. Pareciera que el cielo quiere facilitar nuestro distanciamiento. Seguimos en la lucha, preocupados ante el aumento de contagios. Veo a personas, aún irresponsables, que no se han tomado esta batalla en serio. ¡Este virus tenemos que pararlo juntos!

Día 4. Los casos siguen aumentando. La desazón y el miedo asoman. Pero cada tarde, a eso de las 20 h., aplaudimos el tesón y la entrega de médicos, sanitarios, transportistas, reponedores, empleados de gasolineras y supermercados… ¡Nuestra vida no para!

Día 8. El ánimo, hoy, se volvió gris, como el día. Los infectados y los fallecidos no dejan de crecer exponencialmente. La alerta de los profesionales sanitarios ante el avance de la enfermedad nos afecta, como también la falta de solidaridad de quienes caminan, indiferentes, por la calle bajo mis pies. Más de una semana encerrado, pero sigo fuerte. ¡Esta pandemia no nos vencerá!

Día 10. Ayer ampliaron el Estado de alarma, y por tanto el confinamiento domiciliario, hasta el 11 de abril. Nada que no intuyéramos ya. Hay que seguir siendo responsables, pacientes, solidarios. La sombra del virus se acerca y, con ella, la preocupación y la desazón. A pesar de todo, me siento fuerte; el sol siempre sale tras la tormenta. ¡Seguimos!

Día 11. La calle, desierta. Las nubes, amenazando una lluvia que no acabó de llegar y que habría sido muy necesaria para limpiar el ambiente. Debo decir que, en lo que yo puedo observar desde mi balcón, día a día las personas nos tomamos más en serio la situación. Durante varios minutos, apenas circulan un par de coches. El vacío es el mejor símbolo de resistencia. #YoSigoEnCasa

Día 12. Observo cómo el sol pugna por salir, deseoso de iluminar nuestra incertidumbre, nuestro miedo, aunque también, por encima de todo, nuestro sacrificio. Y pienso: cuando superemos esta crisis, porque la superaremos… ¿habremos aprendido algo? ¿cambiaremos nuestros hábitos, nuestros gobernantes entenderán que la sanidad pública, junto con la educación, la justicia o las pensiones son políticas públicas de primer orden? #DeseosDeUnCiudadanoEnCuarentena

Día 14. Pues sí, ya llegó el maldito “bicho”. Estoy en mi día 3… y quiero decirte algo. Yo soy más fuerte, mucho más fuerte que tú. Hoy te miro, todavía en la distancia. Durante unos días tú vas a creer llevar la batuta, pero te voy a combatir con todas mis ganas. Y venceré. El sol sigue brillando y lo hará tras tu derrota. Me siento bien, con plena energía. Que no se te olvide. #VoyAVencerAlVirus

Día 15. Decimoquinto día de confinamiento y cuarto desde que estoy peleando contra el virus. Estoy descubriendo, por mí mismo y por los casos que tengo cerca, que es un “bicho” inteligente, que ataca a cada cual en su punto más débil: tos, mucosidad, dolores musculares, fiebre. En mi caso, acentúa los dolores con los que ya cargo y agrava el malestar general. Además, los síntomas van variando; se turnan. Es como si, a cada momento, una de las manifestaciones del virus tratase de prevalecer sobre el resto. Es una sensación desagradable, pero contamos con un gran aliado que ayuda, y mucho: el paracetamol. Sigo plantándole batalla al COVID-19, ¡venceré! #UnDíaMenosParaTuDerrota

Día 18. Séptimo (o sexto según mi Médica de Familia) desde que soy “caso probable” de coronavirus. La sintomatología va remitiendo. Solo me quedan los dolores musculares y el pequeño dolor en el pecho. Hoy me siento apático, desganado. Me canso de todo y continuar con el trabajo se me hace muy cuesta arriba. Pero es ahora cuando más fuerte psicológicamente debo estar. Es parte de la batalla contra el “bicho”. Llevamos 3 días en aislamiento estricto en casa, cada uno en un espacio. Es duro, pero venceremos. #CadaDíaEsUnDíaMenos

Día 21. Décimo día, o noveno según la sanidad, infectado de COVID19. Aún no me han hecho el test para confirmar, ni creo que me lo realicen ya. Hoy es el primer día en el que no observo ningún síntoma, ni siquiera los dolores musculares. Ojalá eso signifique que la enfermedad está remitiendo… El ánimo está hoy más fuerte que los días atrás, aunque no puedo evitar sentirme algo triste. En el momento de escribir estas líneas debería estar aterrizando en Santiago (Chile). Pero tengo confianza y fe: en muy poco tiempo volveremos a estar juntos. ¡Sí, se puede! #EsteVirusTieneLosDíasContados

Día 25. Decimocuarto, o quizás, decimotercer día con el coronavirus en mi cuerpo. Hoy no he experimentado, por primera vez, ningún síntoma, más allá de percibir que mi cuerpo ha hecho un tremendo esfuerzo para librarse del ‘bicho’. Estoy tremendamente orgulloso de mí mismo… a mí, que se me cae la casa encima cuando estoy un día sin salir, llevo casi un mes superando estoicamente esta cuarentena. Cada día, es un día menos, aunque sigue siendo difícil no saber hasta cuándo estaremos así. En todo caso, si algo estoy aprendiendo de esta experiencia es que siempre acaba saliendo el sol y que el arcoíris, aunque débil y casi imperceptible, siempre llenará de color nuestras vidas. #ProntoCelebraremosNuestraVictoria

Día 27. Ayer me llamaron, por última vez, del Servicio de Salud de Castilla y León (Sacyl) para hacerme seguimiento telefónico por el COVID-19. Según me dijeron, estoy ya fuera del protocolo y, salvo que volviera a sentir algún síntoma, me consideran recuperado de la enfermedad. No tengo claro si figuro en las estadísticas oficiales, puesto que no me llegaron a hacer ninguna prueba o test. Con todo, hoy debería haber sido un buen día, pero la niebla se ha echado sobre el horizonte, para acompañar mi ánimo. Y es que resulta que, a pesar de que ayer se especulaba con que el 26 de abril sería el último día de aislamiento estricto, el Presidente del Gobierno, al pedir la prórroga del Estado de alarma, ha insinuado que, según intuye, al menos será necesaria una prórroga más, lo que llevaría esta situación de confinamiento hasta, aproximadamente, el 12 de mayo. Los días comienzan a pesar, aunque trato de mantener la moral fuerte. #EstaPandemiaNoNosGanará

Día 29. Sábado de Vigilia Pascual. El gris del cielo y la lluvia acompañan la celebración y el confinamiento, que se acerca al primer mes. La soledad de las calles vacías se ha adueñado de nuestras vidas. ¿Recordamos cómo era nuestra vida anterior? #SeguimosResistiendoAlVirus

Día 30. ¡Feliz Pascua de Resurrección! Aunque el confinamiento derivado del Estado de alarma se instauró el 14 de marzo, hoy cumplo el primer mes de aislamiento, en tanto que me confiné en mi casa de Salamanca en la tarde del 12 de marzo. Es cierto que, aún al día siguiente, realicé un viaje en coche para venir a Béjar, pero puedo decir ya, sin temor a equivocarme, que ¡estoy resistiendo! A pesar de las dificultades, el cansancio y los vaivenes emocionales —se tienen y se notan, ¡vaya que sí!— esta experiencia me está enseñando muchas cosas. La más importante es comprobar mi auténtica fortaleza. Estoy convencido de que todo lo que estoy experimentando va a reforzar muchos aspectos de mi vida. #ElCoronavirusMeHizoMásFuerte

Día 35. Llevaba varios días sin escribir una nueva página de este fotodiario: en parte por la gran cantidad de trabajo burocrático que ha supuesto la vuelta de las “vacaciones” de Semana Santa en la Universidad (intensificado por el próximo advenimiento de los exámenes), en parte porque cada día este confinamiento se hace más complicado… la mente se dispersa, cada vez más, concentrarse en el trabajo, o en algo productivo, se convierte en una verdadera prueba de resistencia y voluntad. Seguimos sumando días, con la esperanza intacta, a pesar de las dificultades. #ResistiréParaSeguirViviendo

Día 36. Seguimos con días grises, para que luego digan que el tiempo no está loco. Y nosotros, ¿nos habremos vuelto ya locos? Ayer escuchamos en la televisión a fuentes del Gobierno decir que se prevén dos fases de lo que se ha dado en llamar “desescalada”, o salida del confinamiento: una primera, hasta el mes de junio, aproximadamente, donde las empresas y los ciudadanos iremos recuperando cierta “movilidad”, y una segunda, que llegará hasta finales de este año, que culminará con la apertura de los negocios turísticos y de hostelería. Tremendo. Además, sigo teniendo algunos síntomas que me hacen desconfiar de que el “bicho” me haya abandonado: tos, una ligera presión intermitente en el pecho… definitivamente, esta enfermedad pone a prueba toda resistencia física y psicológica. Y a ello, he de sumar la incertidumbre de no saber si, realmente, habré sido contagiado (no test, no party). #NecesitoRespirarDescubrirElAireFresco

Día 37. Un domingo más de confinamiento… y ya van seis. Mañana, lunes, estoy autorizado para acceder a la Facultad para coger materiales necesarios para la docencia online, por lo que realizaré un viaje a Salamanca. Me pregunto cómo será volver a pisar la calle, más allá de bajar a tirar la basura. De momento, hoy, el tiempo ha nos ha regalado un vuelco, de nuevo, y los granizos han acompañado el ritmo de la tormenta vespertina. Esta primavera de contrastes siempre acompañará el recuerdo del confinamiento #UnDíaMásUnDíaMenos

Día 43. El miércoles pasado, día 22, falleció mi abuela. Sola, en la residencia de mayores. Rodeada de personas que desconocía (la mayoría de trabajadores son nuevos ante las numerosas bajas por el COVID-19) o que no era capaz de reconocer, sin poder salir de su habitación desde hace semanas… sin que mi madre pudiera estar a su lado en estos últimos momentos, ni tampoco nosotros pudiéramos visitarla. Una semana antes de que se fuera dejó de comer. No sabemos si se la ha llevado el maldito ‘bicho’ o no, porque el test rápido que le hicieron unos días antes había dado negativo, pero el médico del centro nos dijo que los síntomas eran coincidentes. Y, la verdad, la causa directa importa poco. La maldita pandemia tuvo la culpa. No somos conscientes de que el virus mata aunque no nos infecte y que, además, la experiencia es especialmente dramática para las personas mayores. Gracias a quienes nos dieron aliento mientras su cuerpo descendía a tierra (sacerdote, empleados municipales de enterramiento, persona del seguro). ¡Qué cruel es el virus! ¡Te quiero, Ita!

Día 48. Sigo sumando días en confinamiento. Estoy ya muy cerca de cumplir la cincuentena. Hoy ha sido un día de reflexiones: por un lado, pensaba que no estoy siendo quizás todo lo productivo que debería, al menos en lo que se refiere a poder aligerar la carga de trabajo atrasado. Pero, tras darle algunas vueltas, en realidad debería sentirme orgulloso de cómo estoy afrontando esta situación tan difícil: estoy lejos (en kilómetros) del amor de mi vida, me infecté (probablemente) de COVID-19, así como toda mi familia también, falleció mi abuela… y aún así tengo la energía y la voluntad de cumplir con todas las tareas docentes y burocráticas que impone la docencia online, implantada a marchas forzadas… ¿qué más me voy a exigir? Por otro lado, la foto en blanco y negro que ilustra mi día está (esperemos…) muy cerca de cambiar. A partir de pasado mañana, ya vamos a poder salir a pasear, aunque sea una hora diaria. El lunes día 4 ya abrirán algunos comercios y podremos empezar a recuperar la ‘normalidad’ (¡qué término tan manido estos días) perdida… ¿Qué es la ‘normalidad’? ¿Cuál va a ser nuestra ‘normalidad’ futura? #WhatDoesn’tKillYouMakesYouStronger

Día 50. El 2 de mayo es sinónimo de levantamiento, de liberación. Y eso es lo que hemos experimentado quienes, como yo, hemos pasado la gran mayoría del tiempo en estos 50 días respetando el confinamiento. Casi 50 minutos de paseo, algo más de 2 kilómetros y me duelen las piernas como si hubiese corrido una maratón. Es cierto eso que dicen de que el cuerpo que pierde movimiento se acostumbra a la inactividad. Pero ahora, agotado, y previendo agujetas para mañana, me siento renovado. He podido respirar y ver la luz del sol. No está mal como comienzo. Ayer, Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras lo celebré, cómo no, trabajando, aunque de forma más relajada. Comenzamos a ver la salida, pero es precisamente ahora cuando debemos ser más precavidos. #EstamosCercaDeDerrotarAlCovid19

Días 53-54. Continuamos en la provincia de Salamanca en la llamada “Fase 0” de la desescalada. Lamentablemente, los casos de contagio en esta zona están aumentando, motivado ello porque ahora sí se están realizando test con frecuencia. Así que es poco probable que el lunes pasemos a la “Fase 1”. Tendremos que seguir conformándonos con los paseos diarios de una hora. No me resisto a denunciar la profunda irresponsabilidad de algunos/as, los menos es cierto, pero todos y todas los que van por la calle en grupos de seis, sin mascarilla, sin mantener la distancia social en lo posible… esos que son los que más gritan cuando el Gobierno no nos ha avanzado de “Fase”. ¡Qué pena! #DeEsteVirusOSalimosTodosONoSalimos

Día 64. Pues nada… en Castilla y León seguimos en la fase 0 (ahora llamada 0,5; para calmarnos un poco) mientras otros territorios van a pasar a la fase 2. No critico la decisión de la Comunidad Autónoma o del Gobierno, pero soy consciente de que la situación se motiva, entre otras cosas, por nuestros escasos recursos, fruto sin duda de muchos años empobreciendo la región. Sobre todo esto habremos de exigir cuentas a los políticos cuando la pandemia pase. Los días van pasando y trato de seguir cumpliendo con mi cometido (el trabajo en la Universidad es ingente), pero empieza a pesar el confinamiento. Sé que lo estoy haciendo bien y eso me mantiene tranquilo. Pero es licito esperar que todo pase pronto, ¿verdad? #AquíSeguimosResistiendo

Día 72. Es hora de escribir la última página (al menos, por el momento) de esta bitácora del confinamiento. Mañana, toda España (Castilla y León, como siempre, de los últimos para todo) pasará a la conocida como “Fase 1” de la desescalada y, con ella, podremos reactivar, siquiera mínimamente, nuestra vida social. Con suerte, en los próximos días podremos reunirnos con familia y amigos. Atrás quedan una infinidad de imágenes, vivencias y paisajes que he tratado de plasmar a través de mi ventana. Pero la guerra contra el SARS-CoV-2 no ha hecho sino empezar. A partir de mañana, esta “nueva normalidad” de la que llevan días hablándonos se pone en marcha. Ahora, el corazón está con la parte de la familia que pasa los días más difíciles en Chile. Pero estoy convencido de que, unidos, seremos capaces de doblegar la enfermedad #UnaResistenciaParaLaHistoria